Una pieza de apariencia ancestral, marcada por la fuerza de la materia y la belleza de lo imperfecto.
Realizado completamente a mano en papel maché, el Jarrón Micenas presenta una silueta redondeada y compacta, de proporciones casi escultóricas, con una superficie profundamente texturada que conserva huellas, relieves y variaciones propias del proceso artesanal.
Su acabado oscuro, con matices terrosos y zonas desgastadas, evoca una pieza encontrada, erosionada por el tiempo y transformada en objeto contemporáneo.
Cada jarrón es único. Las pequeñas diferencias de forma, textura y tonalidad no son defectos, sino parte de su carácter y de la identidad de una pieza modelada individualmente.
Pensado para ocupar un lugar protagónico sobre una consola, una mesa o una estantería, el Jarrón Micenas aporta profundidad, textura y una presencia silenciosa al espacio.